Petróleo-ganadores y perdedores Jorge Neri Bonilla

Productos vulnerables

Arabia Saudí puede sobrevivir a esta bajada de precios porque cuando el petróleo estaba a 100 dólares, el barril ahorró más de lo que gastó de los ingresos inesperados. Los mayores perdedores son los países que no lo hicieron. Entre ellos destacan tres pertinaces críticos de EEUU: Venezuela, Irán y Rusia.

«No importa cuánto caiga el precio del petróleo», declaró el presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, el 16 de octubre. «Siempre vamos a garantizar (…) los derechos sociales de nuestro pueblo». La realidad es bien distinta. Hugo Chávez, su predecesor, desmanteló un fondo destinado a acumular las ganancias petroleras de las vacas gordas, se gastó el dinero y llegó a acumular una deuda de decenas de miles de millones de dólares; una deuda que está llegando a su vencimiento. A principios de octubre, un abultado pago del servicio de la deuda redujo las reservas de divisas de Venezuela a niveles por debajo de 20.000 millones por primera vez en una década. Cada bajada de un dólar en el precio del barril supone un recorte aproximado de entre 450 y 500 millones en los ingresos por exportaciones. Según el cálculo de Deutsche Bank, Caracas necesita el petróleo a 120 dólares el barril para financiar sus planes de gasto, más caro que antes de la reciente caída.

Haití, 1975

Así, a diferencia de otros exportadores de petróleo, el presupuesto de Venezuela ya estaba en problemas. El déficit fiscal del año pasado alcanzó un imprudente 17 por ciento del PIB. En respuesta, el Gobierno imprime bolívares, alimentando la inflación (incluso en las cifras oficiales) hasta superar el 60 por ciento. La producción industrial está a punto de paralizarse, y la agencia de calificación de riesgos Standard & Poor’s rebajó la calificación de deuda de Venezuela a CCC + el mes pasado. Los analistas han pensado durante mucho tiempo que el Gobierno removería cielo y tierra para evitar el default [la suspensión de pagos] —en parte porque tiene activos en el extranjero que los acreedores podrían reclamar y porque depende en gran medida de los mercados financieros—. Pero la palabra que empieza con «d» se escucha cada vez más.

El impacto de las penalidades venezolanas relacionadas con el petróleo puede reflejarse más allá de sus fronteras. El país está llevando a cabo un programa llamado PetroCaribe, que proporciona a los países de ese área financiación barata para comprar petróleo venezolano. Para Guyana, Haití, Jamaica y Nicaragua, los pagos diferidos anuales acogidos al plan PetroCaribe suponen alrededor de un cuatro por ciento del PIB. Pero al Gobierno de Venezuela le cuesta 2.300 millones al año. Así que si Caracas decide suavizar su generosidad, la onda expansiva se sentiría en todo el Caribe.

Irán es aún más vulnerable que Venezuela. Necesita el petróleo a 136 dólares el barril para financiar sus planes de gasto, la mayoría de ellos heredados del despilfarrador e ineficiente gobierno de Mahmud Ahmadineyad. El año pasado gastó 100.000 millones de dólares en ayudas al consumo, alrededor del 25 por ciento de su PIB. Las sanciones le impiden pedir prestado como senda para salir del lío.

Hassan Ruhaní, quien asumió el cargo el año pasado, ha vuelto a establecer un cierto grado de estabilidad macroeconómica. El Banco Central sostiene que la economía creció en el segundo trimestre de 2014 por primera vez en dos años. Pero el mandatario fue elegido con la promesa de mejorar los niveles de vida. Aún no está claro si los contenidos precios del petróleo le obligarán a realizar nuevas reformas y aumentará la presión para alcanzar un acuerdo con Estados Unidos sobre el programa nuclear de Teherán, o si la caída de los ingresos va a reforzar el apoyo a los conservadores. que ya están dándole problemas.

California, 1982

Para Rusia el impacto será menos dramático, al menos al principio. Su proyecto de presupuesto para el año 2015 cuenta con un barril de petróleo a 100 dólares; por debajo de eso, al presidente, Vladímir Putin, le será más difícil mantener sus promesas de inversión. Algo parecido ocurrió cuando el precio del petróleo cayó a mediados de los 80, lo que expuso a la endeudada Unión Soviética a graves problemas de liquidez.

Pero Rusia ahora tiene reservas por valor de 454.000 millones de dólares para amortiguar las fluctuaciones del precio del petróleo. Y lo que es más importante, el rublo ha caído. El presupuesto del año que viene asume que el dólar se cambie a 37 rublos, así que Moscú se cuadraría con el petróleo a 3.700 rublos. El barril cuesta ahora 3.600 rublos (una caída mucho menor que en dólares), debido a que la moneda se ha desplomado un 20 por ciento este año. Con el petróleo entre 80 y 85 dólares por barril, Moscú tendría probablemente un déficit de presupuesto rondando un escaso uno por ciento del PIB, el próximo año.

Aun así, el país sufrirá una desaceleración. Durante años, los ingresos reales aumentaron gracias al incremento de los salarios en el sector estatal. El aumento del gasto abarató las importaciones debido a la fortaleza de su moneda. Así que ahora, la caída del rublo, al encarecer las importaciones, está recortando los niveles de vida. Las sanciones occidentales han cerrado los mercados de capitales a las empresas rusas, incluso a las privadas. La actividad empresarial se está desvaneciendo. Un alto funcionario del Ministerio de Finanzas afirma que la cuota que suponen los ingresos de los hidrocarburos en el presupuesto se está reduciendo, por lo que hace a Rusia más dependiente del petróleo. Algunos analistas creen que el crecimiento en 2015 se mantendrá bajo, entre el 0,5% y el 2%, frente al 4% anual en el periodo 2010-2012. La inflación es del 8%. Rusia, al parecer, se dirige hacia la estanflación.

Para la mayoría de los gobiernos (Venezuela es posiblemente una excepción), el impacto del petróleo barato será modesto en un primer período. Puede, incluso, que Putin sea capaz de capear la estanflación durante algún tiempo. Pero después, las secuelas irán a más. Los años del petróleo a 100 dólares el barril también vieron nacer un «Consenso de Pekín» hacia un mayor intervencionismo económico. Tal vez un período con el precio del petróleo a 85 dólares por barril —si llegara a consolidarse este escenario— podría marcar el comienzo de otro cambio en las actitudes, los presupuestos y las políticas.

Fuente: http://www.cambio16.com/actualidad/petroleo-ganadores-y-perdedores/

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