OPORTUNIDADES DE INVERSIÓN EN EL SECTOR PETROLERO EN VENEZUELA

Campos Petroleros Faja Petrolifera del OrinocoLa caída de los precios del crudo en más de un 60% desde sus máximos de junio de 2014 está provocando innegables dificultades a los países productores y a los operadores de la industria en todo el mundo: dramática caída en las rentas petroleras, con los consiguientes desajustes en las balanzas exteriores y fiscales de los países productores; números rojos en las compañías productoras; dolorosos ajustes de costes, y abandonos o postergaciones (en algunos casos, irresponsables) de proyectos de inversión.

El sector (gobiernos, compañías petroleras estatales y privadas, proveedores de servicios, etc.) está haciendo sus deberes, mientras que los precios de los activos se han ajustado a la baja con velocidad.

Winston Churchill dijo que “un optimista ve una oportunidad en una calamidad”. Sin caer en un optimismo desbocado, desde Potentium estamos asistiendo a cómo esta “calamitosa” situación de mercado se ha traducido rápidamente en la aparición de numerosas oportunidades de inversión en el sector petrolero, especialmente en Latinoamérica y, en concreto, en Venezuela.

Estructuralmente, Venezuela presenta una combinación de factores que le otorgan una posición privilegiada en el sector: el enorme volumen de sus reservas y el reducido riesgo de extracción. El país cuenta con las mayores reservas probadas de crudo del mundo (298.350 millones de barriles), sobre todo en la Faja Petrolífera del Orinoco (FPO), y las octavas mayores reservas de gas natural (197.087 billones de pies cúbicos). La escasa profundidad a la que se encuentran los yacimientos en la FPO se traduce en un coste de extracción de 10 dólares por barril y 40 dólares por barril de extracción y mejoramiento, frente a los 55 dólares de Rusia y México, los 60 del Presal brasileño, los 80 del shale estadounidense o los 100 de las arenas bituminosas de Canadá.

A estas ventajas estructurales, se une la ubicación privilegiada en el noreste de América del Sur, que proporciona un acceso oportuno a la Gran Cuenca del Caribe y América Latina, y un punto de conexión ventajosa a la costa este de los Estados Unidos y Europa.

En los últimos años, la República Bolivariana de Venezuela, a través de su compañía estatal de petróleo PDVSA, ha desarrollado un marco ventajoso para la inversión privada y extranjera en los recursos petroleros del país. 23 compañías internacionales de primer nivel operan en régimen de joint venture (Empresas Mixtas) con PDVSA: Chevron, Statoil, Gazprom, Repsol, Total, Eni, Perenco, CNPC, Rosneft y Lukoil, entre otras.

PDVSA y sus socios comparten la propiedad de las empresas mixtas, la inversión en las mismas y los retornos, una vez descontados los gastos y los royalties pagados al Estado venezolano. Los socios de PDVSA participan en la selección de los proveedores y ocupan posiciones clave en el management de las empresas mixtas, que se financian del cash flow generado por ellas.

Más recientemente, Venezuela ha profundizado en las ventajas para incentivar las inversiones en su sector petrolero, como la declaración de la FPO como zona económica especial, reduciendo la carga fiscal; la autorización del recurso por parte de las empresas mixtas a un tipo de cambio preferencial (Simadi); la autorización de la repatriación de dividendos a partir de la entrada en comercialización de los proyectos petroleros, y la próxima creación de un mecanismo de producción temprana para reducir de siete a cuatro años el plazo de retorno de la inversión.

Desde el punto de vista financiero, a pesar de las voces que vienen anunciando desde hace tiempo una entrada en default por parte de Venezuela y de PDVSA, cabe destacar, que ni la compañía ni el país han dejado de pagar jamás su deuda. En el último mes, la petrolera venezolana ha pagado 5.200 millones de dólares en compromisos de sus bonos.

A través de estos incentivos y los ajustes necesarios implementados para adecuar sus operaciones a las nuevas condiciones del mercado, Venezuela aspira a captar 118.000 millones de dólares en los próximos años para el desarrollo de 28 proyectos de inversión, algunos de ellos ya en avanzado estado de desarrollo. Los proyectos van desde la adjudicación de nuevos bloques en la FPO, la reconexión de pozos maduros y la concesión de nuevas licencias de extracción de gas, a ductos, infraestructuras de producción, plantas mejoradoras, plantas generadoras eléctricas y astilleros.

Este marco ha permitido la materialización de acuerdos recientes como las inversiones de 14.000 millones por parte de Rosneft, y de 500 millones cada uno por parte de Repsol y Eni o la línea de crédito de 1.000 millones concedida por Schlumberger.

El desarrollo de la producción de petróleo y gas en Venezuela requiere una expansión de los servicios asociados a las principales actividades petroleras. En concreto, Potentium ha identificado grandes oportunidades en los siguientes sectores: estudios sísmicos, ciencias de la tierra y el medio ambiente; servicios técnicos especializados, ingeniería y servicios integrados; instalaciones para la producción de petróleo y gas; fabricación y montaje de bienes de capital, maquinaria y equipo pesado, operación y mantenimiento de instalaciones y otros servicios relacionados.

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